Desarrolla construye el primer edificio residencial con geotermia de A Coruña


19 abril, 2022
La rehabilitación del edificio racionalista de Fernando Macías ha sido un trabajo delicado

La energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Partiendo de este principio básico de la física, podemos convertir el calor del suelo en energía que enfríe o caliente nuestras viviendas, así como el agua que usamos. La geotermia, por tanto, permite que los edificios y las viviendas sean más eficientes energéticamente.

Un salto cualitativo que Desarrolla Obras y Servicios acaba de imprimir en un inmueble localizado en la calle Fernando Macías, en A Coruña. Se trata del primer edificio residencial de la ciudad que aprovecha el calor de la tierra para calentar y refrigerar sus estancias.

Del racionalismo arquitectónico al energético

El proyecto no solo implicó la incorporación de un sistema de geotermia, sino una rehabilitación integral de un edificio racionalista de mediados del siglo XX. En cierto modo, la obra ha supuesto una actualización de los principios de esta corriente arquitectónica. Y es que sus defensores postulan la simplicidad y el bienestar, poniendo en el centro del diseño arquitectónico la habitabilidad de los espacios.

La geotermia profundiza en esta hoja de ruta irrenunciable, a la vez que reduce los costes para conseguir sus objetivos.

Lo cierto es que ya desde la entrada en el edificio de Fernando Macías se aprecia una sensación de calidez derivada de las posibilidades que ofrece el sistema geotérmico instalado. Gracias a la bomba de calor y a un intercambiador geotérmico, los inquilinos que habitarán este sensacional edificio histórico podrán disfrutar de hogares con temperaturas perfectas todo el año. Y sin tener que asumir costosas facturas de la luz.

En este sentido, cabe destacar que las instalaciones geotérmicas deben ir acompañadas del resto de medidas que garanticen la eficiencia energética. Como el aislamiento térmico de los inmuebles y la colocación de ventanas que impidan que los espacios cerrados pierdan el calor generado en invierno o el fresco en verano.

Geotermia dentro de un marco integral

Es por eso que tanto este proyecto como el resto de edificaciones que está ejecutando Desarrolla Obras y Servicios cuentan con una planificación minuciosa de la eficiencia energética. Así, en el caso de este inmueble racionalista, no solo se jugó con el potencial de esta instalación, sino que los materiales empleados en cada uno de los pisos y la distribución de los espacios respondían a una estrategia integral.

Todo indica además que esta visión integral podría ir ganando protagonismo en los próximos años. Con los precios de la electricidad y del gas en máximos históricos tras la invasión rusa de Ucrania, el ahorro energético se ha convertido en un objetivo básico para toda la ciudadanía.

Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), los recursos geotérmicos de muy baja temperatura, aquellos situados apenas a 25-30 metros de la superficie, tienen un inmenso potencial para los inmuebles. Gracias a ellos pueden funcionar los sistemas de calefacción, refrigeración y ACS.

Pero… ¿Cómo funciona la geotermia?

Las claves de la energía geotérmica

Entender el funcionamiento de otras energías renovables como la solar o la eólica es fácil. En la primera, el sol calienta las células fotovoltaicas. En la segunda, el viento hace mover las inmensas aspas de los molinos. En lo que respecta a la energía geotérmica, la clave está en la diferencia de temperaturas que existe entre el interior de la tierra y la superficie.

La energía térmica de los materiales geológicos más superficiales (rocas y aguas subterráneas) puede permitirnos climatizar edificios y viviendas. ¿Por qué?
Pensemos en una bodega. Su temperatura es estable todo el año. En verano la notamos fresca, porque en el exterior hace más calor. Y en el invierno cálida, porque la temperatura ambiente ha bajado. El suelo funciona de forma similar.

A una profundidad de 25-30 metros, la temperatura fluctúa muy poco. Se reduce por tanto la importancia del tiempo que haya en el mundo exterior, así esté cayendo una nevada o haya una ola de calor. Por ello, la geotermia no solo sirve para calentar el agua y los espacios cerrados, sino que también puede refrigerarlos.

El proceso es similar al de unos aparatos a los que ya nos hemos acostumbrado: los aires acondicionados. Hay que transferir la energía del punto caliente, al frío.

Intercambiadores geotérmicos y bombas de calor

Para aprovechar la energía del subsuelo necesitamos un sistema que nos permita extraerla del foco caliente y traspasarla al frío. Es aquí donde entran en juego los avances tecnológicos instalados en edificios como el de Fernando Macías.

Este tipo de instalaciones funcionan gracias a los intercambiadores geotérmicos y a la bomba de calor. Esta presenta muchas ventajas con respecto a otras bombas como las de aire-aire o aire-agua, que se nutre de las condiciones exteriores, profundamente fluctuantes.

De ahí que su funcionamiento sea similar al del aire acondicionado. Aunque con algunas ventajas añadidas.

El aire acondicionado expulsa el calor al exterior del inmueble. En cambio, las instalaciones geotérmicas emplean el subsuelo, a la vez, como fuente de calor y como sumidero, expulsando hacia él el frío o el calor, en función de si se pretenden calentar o enfriar el agua o las estancias.

Así, la instalación geotérmica absorbe el calor del terreno en invierno y lo libera en los inmuebles que se desean calentar. Mientras que, en verano, sucede a la inversa. Absorbe el calor de los espacios del edificio y lo suelta en el subsuelo.

Para entender su funcionamiento tenemos que pensar que estamos ante un circuito. Y es que la bomba está conectada a un intercambiador geotérmico y conduce el calor de un extremo del circuito al otro.

El intercambiador se encuentra en el subsuelo y la bomba de calor se instala, generalmente, en la sala de calderas del edificio. El intercambiador capta la energía y la bomba eleva su temperatura hasta el grado óptimo.

Principales ventajas de la geotermia

Teniendo en cuenta todo lo que hemos explicado, podemos resumir en cinco grandes bloques las múltiples potencialidades de este tipo de instalaciones:

  1. Bajo consumo energético. Se estima que el ahorro en la factura de la luz va del 50 al 80%. Cifras extraordinarias que se pueden traducir en cientos de euros anuales.
  2. Son menos contaminantes. Una cuestión capital en la transición de nuestras ciudades y nuestras sociedades hacia un mundo más verde y la emisión 0 de gases invernadero.
  3. La vida útil de la bomba de calor es larga. Se sitúa por encima de los 25 años, puesto que al hallarse en el interior no se ve deteriorada por el ambiente.
  4. Continuidad del servicio. Las energías solar y eólica tienen una fuerte dependencia de las condiciones ambientales. Es decir, que haya sol o que corra el viento. La geotérmica no. La temperatura del suelo es estable. Este sistema está en servicio las 24 horas del día y los 365 días del año.
  5. Único requisito: poder excavar. Este avance tecnológico no solo se puede instalar en obras de nueva edificación, sino que se puede incorporar a inmuebles ya existentes. El único requisito es poder hacer una excavación, cuyo diámetro es reducido, lo que reduce los costes y facilita la obra. No hay que construir un túnel debajo del edificio.

La capacidad de ahorro en las facturas de luz y gas, así como su durabilidad, convierten a las instalaciones geotérmicas en una inversión de futuro, pero también de presente. Una forma sostenible de vivir en espacios cálidos y acogedores.

El edificio residencial de Fernando Macías es un excelente ejemplo de lo que la geotermia puede aportarle al universo de la construcción.

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